lunes, 5 de febrero de 2018

NICANOR PARRA, EL "ANTIPOETA"




NICANOR PARRA dejó instrucciones para después de su muerte en un antipoema de 1969 que en una parte dice: "Vélenme con los siguientes objetos: / un par de zapatos de fútbol / una bacinica floreada / mis gafas negras para manejar/ un ejemplar de la Sagrada Biblia / Gloria al padre / gloria al hijo / gloria al e. s./ vélenme con el Gato Dominó".

El poeta, físico y matemático es considerado el sobreviviente más importante de la literatura del siglo XX y murió ayer 23 de enero del 2018, a los 103 años, en Santiago. El gobierno decretó dos días de duelo oficial y lo están velando en su casa de la comuna de La Reina, en los faldeos de la Cordillera de los Andes.

Su sobrino Nano Parra salió a la puerta a conversar con los periodistas y les contó: "Se está cumpliendo lo que pidió. Vamos a despedirlo cantando, dice que no los va a molestar más". También dijo que el funeral será mañana en el balneario de Las Cruces, región de Valparaíso, donde el poeta se radicó en 1994, y explicó que la salud de su tío estaba bien, que su deceso "fue algo propio de la edad. Estaba un poquito deteriorado, pero por el paso de los años. ¿Qué más se le podía pedir?".

Los mensajes por la muerte de Nicanor abundaron. También sus frases y antipoemas más célebres. En Twitter lo despidieron empresarios, personajes de la televisión, la selección chilena de fútbol y la presidenta Michelle Bachelet, que colgó en su cuenta: "Chile pierde a uno de los más grandes autores de la historia de nuestra literatura y una voz singular en la cultura occidental. ¡Estoy conmovida por el fallecimiento de Nicanor Parra! Mi más profundo pésame a su familia". Germán Marín, poeta y amigo de Nicanor, eligió "emplear la elocuencia del silencio ante su fallecimiento, el cual me afecta no solo como escritor, sino también como lector de su obra", dijo a la nacion.

En Las Cruces, la vida de Nicanor era de meditación, observación y soledad. Salía a comprar frutas y verduras al supermercado y a votar en las elecciones. Siempre a pie, con un gorro de lana o de pescador. No le gustaban los periodistas, no aceptaba preguntas ni grabadores. En esa casa se dedicó a trabajar en algunas obras y a traducir otras, junto a narradores jóvenes como Alejandro Zambra o el poeta Matías Rivas.

Sabine Drysdale, autora junto a Marcela Escobar del libro Nicanor Parra: la vida de un poeta, pudo entrevistarlo tres veces: "Entras en ese mundo increíble que es su casa, su inteligencia, y te pone a prueba, te cuenta que está leyendo cosas de Shakespeare. Nos leyó la carta que le dejó su hermana Violeta al suicidarse. Fue más vivir la experiencia de conocerlo que entrevistarlo". Para Drysdale, el legado de Parra es una poesía que "duele, hiere y muestra la hipocresía de la sociedad".

Nicanor nació en San Fabián de Alico, cerca de Chillán, el 5 de septiembre de 1914. Tuvo seis hijos, cuatro esposas, fue el mayor de nueve hermanos y los sobrevivió a todos. Políticamente, se definió así: "No soy ni de izquierda ni de derecha. Yo simplemente rompo con todo".

Postulado tres veces al Nobel de Literatura, su obra principal es Poemas y antipoemas (1954), que renovó las letras hispanas. Recibió los premios Nacional de Literatura de Chile (1969), Juan Rulfo (1991), Reina Sofía (2001), Miguel de Cervantes (2011) y Pablo Neruda (2012). En 1969, también escribió su epitafio, que termina así: "Ni muy listo ni tonto de remate / Fui lo que fui: una mezcla / De vinagre y aceite de comer / ¡Un embutido de ángel y bestia!"

Todos los días muere algún poeta. Los antipoetas, sin embargo, mueren una vez por siglo. O por era geológica. La razón es sencilla: poetas siempre ha habido y habrá; antipoetas solo ha habido uno, Nicanor Parra. Así, por contraste con el resto de sus pares, suele presentar al escritor chileno el mejor de sus estudiosos: el profesor Niall Binns. Después de asistir hace tres años a su propio centenario y hace uno al de su hermana, la cantante Violeta, Nicanor Parra (San Fabián de Alico, 1914) murió ayer en su casa del municipio de La Reina, en Santiago de Chile. Se había instalado en ella poco antes de su cumpleaños, en septiembre pasado, y después de pasar los últimos tiempos en el pueblo costero de Las Cruces.

Allí se quedó en abril de 2012 mientras a 11.000 kilómetros de distancia, en Alcalá de Henares, uno de sus nietos recogía en su nombre el Premio Cervantes. El abuelo, cuya edad no era la más indicada para un viaje transatlántico, había pedido una prórroga para pergeñar un discurso “medianamente plausible”. Eso sí, ya estaba manos a lo obra: su mesa estaba llena de libros sobre el autor del Quijote con los pasajes más importantes marcados con bolsitas de té.

Científico disfrazado de poeta, poeta disfrazado de loco, Nicanor Parra fue también un escritor disfrazado de artista plástico desde que en 1972 publicó Artefactos, una chispeante colección de poemas visuales que lo emparentan con autores como el escocés Ian Hamilton Finlay, el belga Marcel Mariën o el catalán Joan Brossa. En la muestra que el Museo de Arte Contemporáneo de Barcelona (Macba) dedica estos días a la producción de este último pueden verse varios de los artefactos y “trabajos prácticos” del chileno.

Desde aquel estreno de los setenta, Parra alternó la imagen y la escritura, que en los años siguientes dio como fruto títulos como Hojas de Parra (1985) o Discursos de sobremesa (1997), siempre recurriendo a una ortografía que, con su particular uso de signos como “&”, “x” o “+” (en lugar de “y”, “por” o “más”), se adelantó a los mensajes de texto de los teléfonos móviles. Y, por supuesto, desde una irreductible idea de la poesía: “Vida en palabras / Un enigma que se niega a ser descifrado x los profesores / Un poco de verdad y una aspirina / Antipoesía eres tú”.

Nicanor Parra el "antipoeta" que cambió la lengua española era el mayor poeta hispanoamericano vivo, ganó el Premio Cervantes y fue candidato al Nobel.


Fuente: La Nacion ( Federico Grünewald)
El País (Javier Ridriguez Marcos)


Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.