domingo, 18 de septiembre de 2016

EL PINTOR DE LA RAZA


ANTONIO MARÍA BENITEZ con su enorme talento plasma en cada obra la cotidianidad de la vida campesina. Su entorno es silvestre. Entre los cultivos y las faenas del campo, las laderas, el olor a naturaleza y la arqueología de la región, vió en Socha por primera vez la luz de su vida. En ese ambiente aprendió a distinguir los colores y las formas que imprime en sus pinceladas.

Es el mentor más importante del arte costumbrista y primitivista contemporáneo en Colombia y el ayo de sus hijos. Es un hombre de campo que ha heredado la idiosincracia rústica del boyacense. La crítica lo considera un pintor costumbrista, impregnado de un aire de magia. Sus cuadros tienen la visión ingenua de un niño y la pincelada de un maestro.

Benítez no tuvo formación académica de la plástica, pero a sus cuadros les da una perspectiva adecuada y una sensación de movimiento que produce emoción. Dice que cuando pinta se siento tranquilo y satisfecho. Para alcanzar dicho sentimiento me ayudan la soledad y la tranquilidad del campo. Cuando visito la ciudad me incomodo porque ese no es mi mundo, es como si fuera atropellado por una corriente de ruido y de tumulto donde nada sigue su curso natural. Desde muy niño, Benítez se interesó por la pintura, que le ha brotado como de un manantial del cual surge la expresión histórica de un pueblo, es su vida, que la llenan el color y las emociones de un país.

En sus cuadros llenos de detalles y de colores vibrantes, inspirados por la naturaleza, se aprecia la visión ingenua de un hombre del campo que plasma escenas de la vida diaria. Lo inspiran, el hombre que trabaja la tierra, las mujeres que cocinan, los cargadores de leña, los niños que juegan en la plaza, los arados tirados por animales y las fiestas de pueblo, entre otros.

Benítez, es el maestro y fundador del Museo de los Andes. Su actividad paralela a la pintura han sido las artesanías. Su esposa es artesana. Con sus manos elaboran grandes tapices bordados que tienden a parecerse a los cuadros. Sus hijos le heredaron el arte. Hoy todos le siguen los pasos con grandes dotes en la pintura.

William Benítez Estepa, Heber Gabriel, Sonia Lucía, Byron de Jesús y Seydy María, son sus hijos. Pintan, William, quien hace réplicas de cuadros originales de pintores famosos; Heber, que trabaja con el paisaje, y Byron que se ha dedicado a la figura humana, el desnudo.

En sus comienzos, la pintura la ejecutó sobre una mesa y con un pincel, ahora los cuadros al óleo los hace en caballete. Pinta directamente sobre el lienzo sin un boceto preliminar. De su mente fluyen las ideas que con la mano corporiza para que la obra sea auténtica. Es su estilo el verdadero dibujo espontáneo.

Benítez, dijo que la crítica ha respondido bien a su obra, y que sin embargo, la lucha por ser artista ha sido muy dura y llena de dificultades económicas. Es el recuerdo de la miseria en que se comienza. La cultura se debería descentralizar. Deberían apoyar al artista en su medio, no donde se incomode, pues el artista no se puede desprender del lugar que lo inspira, porque le quitan el alimento vital .

En sus lienzos primitivistas materializó la campaña libertadora del General Simón Bolívar. Aspecto éste que también se ve reflejado en su preocupación por la protección y recuperación que ha hecho de importante material utilizado por los ejércitos, en la campaña libertadora y en las batallas del Puente de Boyacá y Pantano de Vargas. También, posee objetos de la época precolombina y colonial.

En este estadio de su vida, pinta aviones y el paisaje boyacense de las calles empedradas, las costumbres que se heredan del campo y el desnudo en miniaturas. Pinto directo, saco el acrílico del tubo al pincel y lo plasmo de inmediato porque seca rápido. Aquí no puedo pintar al óleo porque la gente cocina con carbón y el sisco afecta los cuadros, ya que no seca tan rápido. Sus cuadros se caracterizan porque utiliza los dorados antiguos y los colores más fuertes que consigue en el mercado.

Creo mucho en las leyes naturales, en Dios. La única mujer que conocí es con la que me casé, hay quienes afirman que se es pintor si se tienen por lo menos ocho matrimonios. Uno debe ser recto para que las obras salgan bien. Me inspira mucho mirar lo colonial: los anticuarios, muebles, baúles, santos, de lo que trabajaron los antepasados. Observo el arte indígena que es muy lindo, las ollas, las tallas, su vestimenta y los telares perfectos. En estos últimos elaboraron unas sedas en algodón, que parecen trabajadas con la más alta tecnología moderna. Así como ellos nos dejaron tantas obras debemos heredar a nuestros hijos cosas buenas , dice Benítez.

A este hombre del campo, que nació en Socha el 11 de junio de 1934, le debemos los boyacenses que nuestra idiosincrasia se conozca en el contexto nacional e internacional por su obra. Boyacá y Colombia le adeudan un homenaje que no pase inadvertido. Benitez sigue viviendo en su Socha natal, haciendo aquello que lo hace vivir: pintar y disfrutar de la vida sencilla.


Fuente: El tiempo.com
Jairo Nope Alonso
Periodista


Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador: con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.