miércoles, 29 de abril de 2015

CASI NADA, O TODO...

ESCONDIDO EN UN RINCÓN de la red, encontré este maravilloso texto. Después de leerlo, hacerlo mío y casi llorar de la emoción he decidido compartirlo puesto que, entre sus renglones, me pareció hallar las respuestas a tantos y tantos interrogantes que me estoy planteando en estos momentos de mi vida. 

A mis queridos lectores:

Ustedes son quienes acompañan mis pasos en el recorrido del último tramo de mi camino. Ustedes acarician mi alma, me rodean de bellas palabras, esos pájaros de alas blancas que le dan sentido y alegría a mi vida. Gracias por dejarme soñar y creer que mi collar de jade, algún día, antes de irme, será de verdad.

En este momento de mi vida, no quiero casi nada. Tan sólo la ternura de mi amor y la gloriosa compañía de mis amigos. Unas cuantas carcajadas y unas palabras de cariño antes de irme a la cama.

El recuerdo dulce de mis muertos. Un par de árboles al otro lado de los cristales y un pedazo de cielo al que se asomen la luz y la noche. 

El mejor verso del mundo y la más hermosa de las músicas. Por lo demás, podría comer patatas cocidas y dormir en el suelo, mientras mi conciencia esté tranquila.

También quiero, eso sí, mantener la libertad y el espíritu crítico por los que pago con gusto todo el precio que haya que pagar. Quiero toda la serenidad para sobrellevar el dolor y toda la alegría para disfrutar de lo bueno. Un instante de belleza a diario.

Echar desesperadamente de menos a los que tengan que irse, porque tuve la suerte de haberlos tenido a mi lado. No estar jamás de vuelta de nada. 

Seguir llorando cada vez que algo lo merezca, pero no quejarme de ninguna tontería. No convertirme nunca, nunca, en una persona amargada, pase lo que pase. 

Y que el día en que me toque esfumarme, un puñadito de personas piensen que valió la pena que yo anduviera un rato por aquí.

Sólo quiero eso. Casi nada, o todo.

Autora del texto: Ángeles Caso.
Fotografía: Paola Lizarazo.


P. D. Mientras tanto, quiero seguir escribiendo, escribiendo para vivir... escribir aunque no me lea nadie, escribir por necesidad y, pese a todo, escribir para encontrar el sentido. Porque entrego toda mi alma en cada palabra, en cada renglón, en cada verso y en cada poema.


Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.