viernes, 28 de agosto de 2015

UNA CARTA A LOS HIJOS

SER PADRES ES DELICADA LABOR, mucho más todavía, ser buenos padres. Sin embargo, por naturaleza, procuramos hacerlo de la mejor manera posible: con aciertos, con errores, pero con las mejores intenciones y pensando el bienestar de nuestros retoños.

Esta carta va dirigida a ellos, que son motivo de alegrías y desvelos.

Querido hijo(a):

Espero te encuentres muy bien y que tengas paciencia para leer estos renglones escritos con profundo cariño, desde el fondo de mi alma.

Perdóname, si constantemente suena tu teléfono y soy yo quien te interrumpe, o si de repente, me aparezco ante tu puerta sin avisar causándote molestias innecesarias, pero lo hago solamente por dos sencillos motivos que me impulsan a estar pendiente de ti:

El primero, porque hay días en que me siento muy solo y necesito el calor de un abrazo, escuchar alguna palabra de cariño o simplemente hablar con alguien que me quiera regalar un poquito de su tiempo. Me estoy haciendo viejo y creo estar llegando a esa edad en la cual comenzamos a ser molestos con nuestros achaques, con nuestra preguntadera, con nuestra manera de actuar o simplemente con nuestra presencia, pero es la vida, debemos seguir adelante, no hay remedio.

El segundo, porque te quiero mucho y me preocupa tu suerte, me afano cuando te veo con problemas y quisiera poder ayudar en algo para solucionarlos, pero al tratar de intervenir me da miedo tu rechazo, me duele pensar que puedas llegar a tildarme de entrometido y, por este motivo, muchas veces prefiero callar antes de ser una piedra en tu zapato. No, hijo(a), esa no es mi intención, tu vida es tuya y tú la vives a tu manera, yo lo único que deseo es tu bienestar, no es otro mi pensamiento.

Así es, querido hijo(a), aunque no te des cuenta me desvelo por ti, estoy pendiente de tus cosas y desde el fondo de mi corazón le pido a Dios que te favorezca, que te guíe e ilumine el camino de tu vida para que sepas tomar las decisiones correctas y no tengas sufrimientos en el futuro. Claro está, que de los errores se aprende y que, para levantarse hay que caer, pero también es cierto que quien huye del peligro no perecerá en él y, quien escucha consejos podrá ser viejo.

Debes actuar con valor aunque no te sientas valiente, especialmente si aspiras a ser feliz. Hacer lo correcto es difícil, hacer lo equivocado es fácil, ahí está el detalle: hay que tener sabiduría para elegir la opción más apropiada y no dejarse llevar por las falsas apariencias. Te puedo asegurar que todavía lamento los momentos en los cuales débilmente me dejé arrastrar por la corriente.

Hijo(a), quiero que sepas y entiendas que pase lo que pase siempre me tendrás a tu lado, por muy lejos que esté, siempre estaré contigo, apoyándote, dándote fuerzas para superar cualquier prueba que la vida te imponga y aunque yo no esté presente, nunca, nunca estarás solo(a). Estaremos irremediablemente unidos hasta el final y más allá de nuestra propia existencia.

Siempre quise lo mejor para ti y no quisiera verte recorriendo caminos equivocados, piensa entonces, que todo lo hago con buenas intenciones, no aspiro a vivir la vida por ti, pero si deseo que me tengas en cuenta, que no me ignores, que me escuches y me perdones por repetir y repetir siempre lo mismo... no te enojes conmigo, dame tu corazón, entiende mi punto de vista, recuerda que estoy para apoyarte, como lo he venido haciendo desde cuando empezaste a vivir.

Tú tienes las herramientas necesarias para salir adelante, tus alas ya están lo suficientemente fuertes para que vueles libremente, ya puedes hacer tu propia vida... solamente recuerda que tú llevas el timón de esa nave y que, de tus decisiones, dependerá tu felicidad. Espero que lo tengas en cuenta cuando te enfrentes a los avatares del destino.

Por último, hijo(a), recuerda que si tienes al Señor Jesús en tu corazón, con toda seguridad podrás conseguir lo que te propongas, tenlo presente en todo momento y en todo lugar. Él es el único amigo que nunca nos falla.

Te amo desde siempre y te amaré por siempre.

Con cariño, tu viejo.


Rafael Humberto Lizarazo G.
28/08/2015


Mi foto
Ingeniero de profesión, artista por vocación. Vi la luz en la población de Paz de Río (Boyacá, Colombia) en un mes de Abril del año de 1952, pero actualmente, resido en la ciudad de Tunja, capital de nuestro Departamento. Escribo mis poemas con versos sencillos que, por lo general, se convierten en canciones. Me gustan las artes y suelo pintar, canto e interpreto la guitarra, salgo a pasear en bicicleta, disfruto de la vida, cultivo amistades y vivo contento. Soy, en resumidas cuentas, un bohemio soñador con ganas de ser poeta, guitarrero y trovador.